Especifica contrastes mínimos, tamaños táctiles, foco visible y estados de carga sin parpadeos. Define variantes primaria, secundaria, fantasma y destructiva, con mensajes breves y claros. Indica transiciones sutiles y límites de latencia percibida. Solicita que el modelo devuelva tokens asociados, pautas ARIA y recomendaciones de copia contextual, garantizando consistencia, claridad y rendimiento incluso en redes inestables o dispositivos de menor potencia.
Detalla prioridades de información, comportamientos para títulos largos, imágenes ausentes y descripciones extensas. Indica cómo colapsar metadatos y cuándo mostrar acciones visibles o en menú. Pide variantes compacta, cómoda y expansiva. Asegura espaciados relativos a tipografía y proporciones de imagen previsibles. Solicita justificación de decisiones y un breve checklist de revisión para que el resultado sea creíble, útil y mantenible en producción.
Especifica alineación, tamaños de campos, orden lógico y ayudas contextuales. Define mensajes de error conversacionales, ejemplos de entradas válidas e inválidas y prioridades de teclado. Pide límites de caracteres, máscaras y accesos rápidos. Solicita confirmaciones no intrusivas, estados de envío y recuperación tras fallos. Incluye criterios de aceptación con mediciones concretas para que cada validación sea predecible, localizable y comprensible para cualquier persona.
Haz que el prompt obligue a justificar cada elemento en pantallas pequeñas: qué se muestra primero, qué se aplaza y qué se reemplaza por resúmenes. Pide tamaños flexibles, líneas máximas y espaciado relativo. Solicita pruebas con dedos grandes y navegación por teclado. Esta disciplina fortalece la claridad, reduce ruido cognitivo y prepara el camino para ampliaciones armoniosas en anchos superiores sin sacrificar comprensión.
Especifica cómo se manifiestan los estados en mouse, teclado y táctil, evitando dependencias exclusivas de color. Pide demoras mínimas, áreas interactivas generosas y foco siempre visible. Incluye ejemplos de fallos comunes y sus correcciones. Al detallar criterios perceptuales y reglas de accesibilidad, el modelo propone microinteracciones elegantes y efectivas que refuerzan intencionalidad sin distraer ni degradar el rendimiento percibido.
Solicita que cada iteración incluya un registro de cambios, hipótesis y métricas esperadas. Pide alternativas contrastadas y explicación de costos. Exige que el modelo indique qué partes son frágiles y cómo validarlas. Este rastro viviente convierte el prototipo en conversación compartida, acelera consensos y facilita incorporar comentarios de usuarios reales sin romper la coherencia alcanzada en etapas previas.
Solicita formatos predecibles, variables nombradas y criterios de aceptación cuantificables. Pide que cada decisión esté motivada por objetivos y limitaciones explícitas. Incluye matrices de evaluación y umbrales claros. Esta estructura facilita automatizar verificaciones, reproducir resultados y vincular cambios a impactos, reduciendo ambigüedades y acelerando revisiones en entornos complejos con múltiples actores involucrados y entregas frecuentes.
Compila colecciones que representen diversidad real: idiomas, longitudes, imágenes irregulares y errores comunes. Solicita que el modelo explique por qué un caso falla y cómo corregirlo. Al entrenar con límites y desviaciones, la salida se vuelve más resistente, anticipa problemas y reduce retrabajos, especialmente cuando escalan catálogos, promociones, contenidos generados por usuarios y variaciones de marca estacionales.